martes, 3 de febrero de 2015

Curry de acelgas y espinacas frescas con garbanzos

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Hace bastante frío en Barcelona, se me congelan los dedos de las manos, tanto que casi no puedo escribir si voy por la calle y apetece comida caliente, estofados de la abuela (siempre versión veggie) y platos contundentes.

Pero no siempre hay tiempo de estar horas en la cocina preparando un plato de invierno.

Este que os traigo hoy es sencillo de preparar, efectivo y lleno de nutrientes.

Añoro el sol, la playa, bajar caminando con mi música a todo volumen en los auriculares y tirarme horas en la arena con un buen libro. Añoro la luz del verano y el calor aunque soy una persona de invierno y estoy disfrutando como una enana estos días en mi retiro particular, con mi música, incienso y velas.

¿Hay algo como aprender a estar solo, disfrutar de los pequeños placeres en soledad?

Hoy tengo mucho frío y volvería a repetir esta receta que preparé la semana pasada pero no tuve tiempo de publicar.

Espero que os guste el toque de curry en una receta clásica del sur de España. Una idea de tupper perfecta :)

Ingredientes: 

2 manojos de espinacas frescas
1 manojo de acelgas frescas
250g de garbanzos secos
Aceite de Oliva Virgen Extra
Pimentón de la Vera ahumado picante
2 dientes de ajo
1/2 guindilla fresca
1 cdita de semillas de comino
1/2 cdita de semillas de cilantro
Pimienta negra al gusto
Un toque de canela
1 cdita de curry molido
1 cdita de azúcar moreno
4 tomates grandes y maduros
1/2 limón
Sal natural


Preparación: 

Dejar en remojo toda la noche los garbanzos. Al día siguiente enjuagar bien y cocer en una olla con agua y/o caldo de verduras. El caldo se prepara en unas horas el día anterior hirviendo las verduras que tengamos con especias y salsa de soja. Se reserva para preparar estofados, arroces, etc

En olla a presión los garbanzos están listos en menos de media hora, en olla normal será casi una hora, no lo he calculado.

Lavamos una por una las hojas de espinaca y reservamos. Lavar las acelgas y limpiar las pencas con el cuchillo, hay que quitar los hilos o si no luego es muy incómodo comerlas.

En una olla calentar el aceite y sofreír los dientes de ajo bien picados, las semillas de comino y cilantro, la guindilla picada fina y bajar el fuego.

Cocinar las espinacas y las acelgas junto con las especias y añadir la canela, la pimienta, el pimentón, el curry y remover bien.

Lavar los tomates y partirlos por la mitad. Rallar la pulpa y añadirla a las verduras. Dejar que se cocine bien y añadir el azúcar moreno para matar la acidez. Salar al gusto.

Agregar a la salsa los garbanzos cocidos, colados y lavados, Dejar que cojan los sabores y apagar el fuego.

Esta mucho más delicioso al día siguiente con un chorrito de limón por encima.

Et voilà...un plato lleno de energía y color para alegrar los días de frío!

Bon profit!! <3

jueves, 22 de enero de 2015

Molletes de Antequera rellenos de alboronía de berenjenas, calabaza y tofu a la plancha

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Aquí estoy de nuevo, he desaparecido unas semanas pero sigo aquí. He estado ocupada con eventos fuera del blog pero como siempre vuelvo a las andadas y me moría por compartir una nueva receta.

¡Gracias por vuestra paciencia y por ser y estar!

Hoy es un buen día, he descansado y me he levantado llena de energía positiva. He seguido un ritual matutino en mi santuario: un buen té de gengibre, limón, miel y canela y escuchar música. El sol entraba por la ventana del salón y no he podido estarme quieta en el sofá mucho rato.

Después de una buena ducha he bajado a pasear por el barrio y comprar los pocos ingredientes que me faltaban para preparar la receta, un par de macetas nuevas con flores de colores y con una sonrisa boba en la cara he respirado el aire fresco de la mañana.

Como siempre que cocino he puesto una emisora de música de la India, esta vez Hema Desai que siempre consigue que mi mente se controle y viaje al país donde viví las experiencias más increíbles.




Es muy importante que en la cocina todo esté localizado, organizado y limpio y que el ambiente se purifique con buena luz y sonidos que generen una atmósfera de paz y tranquilidad. Creo que todas las emociones se transmiten a la comida, al manipular los alimentos estamos en contacto con la tierra, con nuestro origen y podemos tanto transmitir energía positiva como negativa, amor, tristeza, pasión y dolor. Suena muy a Como agua para chocolate pero os puedo asegurar que he comprobado que en días de bajón es mejor que ni me acerque a la cocina o todo sale cortado o se quema o sale sin sabor ni gracia.

Hoy me sentía on fairy, llena de alegría y sin miedos, con las ganas que tengo este último año de comerme el mundo, mi mundo o el mundo entero.

Me he atrevido con estos panes típicos de Andalucía y para rellenarlos quería utilizar la calabaza que dejaron mis padres así que buscando recetas del Sur encontré esta de alboronía y me pareció perfecta.

Altamente recomendable para un aperitivo de domingo, un picnic, brunch o una cena ligera y diferente.



La alboronía es un pisto de verduras que como todas las recetas tradicionales admite variaciones y no he podido evitar darle mi toque y añadirle algunas especias de la India y guindilla para acabar con un regusto picante en la boca.

La miga del pan es indescriptible y a pesar de que mi horno es básico ha salido crujiente por fuera y tierno por dentro.

Agradezco la suerte que tengo de tener una familia que me quiere, mis padres me han ayudado este último mes a poner en orden mi piso, montar muebles y pequeños retoques que llevaban más de un año esperando. Tengo amigos increíbles llenos de dones, artistas de la cabeza a los pies que me llenan de inspiración. La receta de hoy es para agradecer a la vida que sea tan bella, aunque suene a tópico, por ser tan mágica.
Y ya me dejo de cursilerías y voy con la receta :)

La receta de los panes es del blog Webos Fritos (es la única que encontré sin ingredientes de origen animal y además es súper sencilla) y la de la alboronía está inspirada en la de Mercado Calabajío.

¡Espero que os guste!

Ingredientes:

Para 8 panecillos

500g de harina
320g de agua templada
10g de levadura fresca
10g de sal

Para el pisto (2-3 personas): 

500g de berenjena
2 tomates grandes de rama
1 pimiento verde tipo italiano
1 cebolla morada de Figueres
200g de calabaza
1/2 guindilla verde
1 dedo de gengibre fresco rallado
1 cdita de comino en grano
1 cdita de canela
1 diente de ajo
1/2 cdita de semillas de cilantro
1/2 cda de pimentón ahumado picante
1 cdita de azúcar moreno
4 cdas de aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta negra al gusto
cilantro fresco para decorar

Tofu firme al gusto



Preparación: 

Los molletes: 

En un bol poner la harina y añadir la levadura, desmenuzar mezclando con la harina.
Agregar el resto de ingredientes y mezclar con mano firme. La masa no queda muy pegajosa y es fácil de manipular.
Sacar la masa del bol y trabajarla sin ejercer presión. Hay que estirarla, tomando el lado izquierdo, deslizar los dedos por debajo y los pulgares por encima, sin presionar.
Dejarla caer y repetir el proceso durante unos 3 minutos o hasta que la masa sea manejable. (en el post de Webos Fritos tenéis el proceso en vídeo)

Engrasar con aceite de oliva el bol y dejar la masa en reposo cubierta con un film también engrasado. Yo he metido el bol en el horno apagado durante 1 hora y media.

Mientras el pan va fermentando podemos ir preparando el pisto.

Pasado el tiempo de fermentación ponemos un poco de harina sobre el mármol y sacamos la masa del bol.
Precalentar el horno a 250º y separar la masa en 8 porciones de unos 100g cada una. Les damos forma de bola y dejamos que reposen 5 minutos. Estiramos la masa y tiramos del lado izquierdo al centro y sellamos, así con todos los lados y damos la vuelta. Repetir el mismo proceso con cada uno de los panecillos y ponerlos sobre la bandeja que vamos a usar para hornear, previamente engrasada con un poco de aceite.

En la misma bandeja cubrimos los panes con un paño de cocina enharinado y dejamos que vuelvan a subir durante 30 minutos.

Hornear unos 25 minutos a fuego medio/alto por arriba y por abajo. Como mi horno solamente se puede encender o arriba o abajo he cocinado los panes por abajo 20 minutos y los últimos 5 los he dorado con el grill.

En la receta explican un truco para obtener una corteza más crujiente pero mi horno es súper básico y a pesar de ello han quedado increíblemente crujientes por fuera y con una miga deliciosa por dentro.



El pisto o alboronía: 

En una olla doramos el diente de ajo picado, el gengibre rallado y la cebolla morada bien picada. Añadimos el pimiento verde y dejamos que se doren bien a fuego medio.
Agregamos la berenjena en cubos y removemos para que no se pegue.
Mientras tanto en una sartén preparamos la salsa de tomate. Lavamos y rallamos la pulpa de tomate. Calentar en la sartén unas cucharadas de aceite de oliva y sofreír los cominos, la guindilla, las semillas de cilantro y si quieres un poco de asafétida o 1/2 diente de ajo. Freímos el tomate a fuego medio y vamos removiendo para que espese. Añadir el azúcar moreno, un toque de canela y dejar que se cocine. ¡No hay nada como una buena salsa de tomate casera y no se tarda nada en prepararla!

Revisamos la berenjena y comprobamos que se haya cocinado un poco. Toca agregar la calabaza pelada y en cubos. Tapar la olla y dejar que se cueza. Cuando falte líquido agregamos la salsa de tomate y removemos. Tapar de nuevo y que se cocine a fuego medio/bajo.

Continuamos con la preparación de los molletes y justamente antes de servir doramos los filetitos de tofu firme y picamos bien el cilantro fresco.

Presentar los bocadillos abiertos por la mitad, sin cortar del todo para que la tapa del pan se mantenga sobre el relleno y servir con el tofu y unas hojas de cilantro fresco picado.

Este pisto se puede comer solo, con este pan, sobre unas tostadas, como acompañamiento de un buen arroz basmati. No lo he probado todavía pero si le añades unas cucharaditas de curry de Madrás y fríes unos trozos paneer con chapatis recién hechos puede ser increíble.

¡La cocina es una laboratorio de imaginación!

Así que manos a la obra y...Bon profit!!!



Os dejo un vídeo de Wareika, unos artistas que me han alegrado la mañana ;)










jueves, 27 de noviembre de 2014

Hamburguesa de calabaza asada con romero y avena

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No siempre menos es más pero en el caso de esta hamburguesa no hace falta mucho para obtener todo el sabor y las increíbles propiedades de esta hortaliza tan típica del Otoño.

Hoy es el día de Acción de Gracias y en Estados Unidos las familias se reúnen alrededor de la mesa para degustar platos tradicionales y disfrutar de una velada en familia.

Antiguamente se reunían a compartir un banquete para agradecer la buena cosecha y el trabajo en equipo de la comunidad, hoy en día es una celebración familiar que da inicio a la época navideña.



La calabaza forma parte del menú con el famoso pastel de calabaza y ya que mi hermana trajo una hermosa y gigantesca calabaza del huerto de mis padres he querido darle un giro y en lugar de preparar el clásico he optado por otro clásico indiscutible de la cultura norte americana como es la hamburguesa, en una versión sana y vegana 100%.

La calabaza es una hortaliza que en su mayor parte está compuesta de agua, rica en minerales, antioxidantes y fibra por lo que es perfecta para dietas bajas en calorías. En este enlace tenéis una explicación detallada de las propiedades nutritivas de esta hortaliza tan versátil.


Ya que tengo esta enorme calabaza en casa he pensado hacer todas las recetas posibles con ella así que prepararos porque viene una avalancha de color naranja.

La hamburguesa de hoy la he preparado en apenas 1 hora y el resultado como podéis ver en las fotos ha sido espectacular. Estoy feliz de tener inspiración y sobretodo ganas de compartir mis recetas de nuevo.



¡Disfrutad!

Ingredientes para unas 4 hamburguesas: 

450g de calabaza
1 puñado de copos de avena pequeños
Romero al gusto
Pimienta negra
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal marina natural del Atlántico

Para acompañar: 

Unas hojas de espinacas frescas
Unas tiras de pimiento verde y rojo
1 rodaja de berenjena



Preparación: 

Cortar la calabaza en rodajas sin pelar. Engrasar una bandeja de horno y disponer las rodajas. Salar, rociar con un poco de aceite de oliva y repartir el romero al gusto.

Asar a media potencia hasta que la calabaza esté tierna. Si hace falta dar la vuelta a las rodajas para que se cocinen bien por ambos lados.

Una vez lista la calabaza dejamos que se enfríe un poco y separamos la pulpa de la piel.

En un bol mezclamos la calabaza con los copos de avena, un chorrito de aceite, un poco de pimienta y corregimos de sal. La avena funciona como aglutinante, si vemos que quedan muy secas se puede corregir con un poco de agua o leche de soja. Me han quedado un poco pegajosas pero la avena se empapa del líquido que pueda tener la mezcla y pasados unos minutos la masa se seca bastante.



Tengo que admitir que cuando cocino lo hago bastante a ojo a no ser que sea un bizcocho o algo muy específico que no haya preparado nunca. El truco de las hamburguesas es que queden firmes y jugosas y con esta receta lo he conseguido.

La cuestión es ir probando y no rendirse nunca ;)

Calentamos una parrilla, me encantan las marcas que dejan en las verduras éstas sartenes. La engrasamos y a fuego medio-fuerte cocinamos la hamburguesa. Para darle forma con las manos es bien fácil, rellenamos el puño con la masa y damos vueltas hasta que tengamos una burguer bien bonita.

No hay que aplastar la hamburguesa una vez está en la plancha, la calabaza ya está cocinada y la avena es tan fina que una vez mezclada se ha deshecho. Conseguiremos una textura jugosa por dentro y crujiente por fuera.

Cocinar la hamburguesa hasta que esté bien dorada por ambos lados. Hacemos la rodaja de berenjena y las tiras de pimiento en la misma parrilla y apartamos del fuego.



Tostamos el pan de hamburguesa y ponemos un chorrito de aceite o la salsa que más nos guste, las hojas de espinaca y la berenjena asada encima. Sobre la berenjena disponemos la hamburguesa de calabaza y acabamos con las tiras de pimientos asados.

No he usado ninguna salsa porque no quería que fuera un plato con excesivas calorías pero ya lo sabéis, la cocina es imaginación así que dejar que fluya.

Bon profit!!!

jueves, 13 de noviembre de 2014

Bizcocho de naranja, agua de rosas, miel de romero y pistachos

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¡Estoy de vuelta! 

Hola a tod@s los que habéis seguido ahí, gracias por vuestro cariño y paciencia. Me ha costado, han sido meses complicados, buenos y duros a la vez, de tomar decisiones y de aprender a vivir con ellas. 
Necesitaba aire, estar conmigo misma, perder un poco el norte para encontrar mi sur, vamos, que no quiero ponerme poética pero básicamente a falta de inspiración decidí vivir fuera de la cocina. 

Ahora siento la necesidad imperiosa de nuevo de agasajaros con mis creaciones, siento viva la llama de la cocina de nuevo y quiero compartir mis platos como antes. 

Al principio de empezar este blog mi cocina, las fotos, todo en general, eran bastante rústicos. Ahora quiero enfocarme en una cocina sana, light, ecológica y baja en calorías. 

La receta de hoy puede sonar demasiado dulce pero es una delicia ligera y llena de matices que os recomiendo que probéis. Ya hace frío, apetece un té caliente y una manta en el sofá y ¿qué mejor compañía para un buen libro que un exquisito trozo de bizcocho? 

Este bizcocho lo preparé para un evento de inspiración libanesa y tuvo mucho éxito. Quería preparar un dulce sencillo de comer, sabroso y que uniera los sabores que predominan en la repostería del Líbano. 
Lo primero fue decidir la base y escogí la receta de bizcocho light del libro Delicias Veganas de Toni Rodríguez. Sus fórmulas son tan sencillas de reproducir que me encanta porque nunca fallan. 

Cuando tengo que preparar un menú para una cena o una comida en mi cabeza aparecen miles de combinaciones, voy a la frutería y me inspiro con todo pero si antes no lo he probado para estar segura busco en internet si a alguien se le ha ocurrido ésa combinación y me lanzo. 

Podréis pensar, no es tan original entonces. Pero lo que me satisface es que sin haberlo visto en ningún sitio mi cabeza es capaz de crear esas combinaciones deliciosas. Estoy feliz y orgullosa del don que tengo, sobretodo porque hace feliz a las personas. Comer es un placer inigualable y disfruto como una niña creando nuevos platos y sirviéndolos. 

Esta vez quería saber si la miel y el agua de rosas con los pistachos y la naranja no iban a ser demasiado pero resulta que en el blog La cocina de Aisha hay una receta parecida, así que lo preparé y la respuesta fue inmediata: visualmente es precioso y en el paladar se deshace con una esponjosidad deliciosa. 



Aquí os dejo la receta para 6 personas. ¡Disfrutarlo! 

Para el bizcocho: 

200g de harina de trigo (si es integral intensificará los sabores)
1 cdita de bicarbonato 
1 cdita de levadura en polvo
1/2 cdita de sal
1 cdita de canela en polvo
8 vainas de cardamomo, molemos los granos
80ml de sirope de ágave
90ml de aceite de girasol
110ml de leche de soja o arroz

Para el sirope: 

2 naranjas de zumo
2 cdas de miel de romero 
2 cditas de agua de rosas 

Pistachos para decorar y ralladura de naranja


Instrucciones: 

Tamizar la harina para ayudar al bizcocho a subir. 
Mezclar en un bol la harina, el bicarbonato, la levadura, la canela, el cardamomo molido y la sal. 
Agregar el sirope, el aceite y la leche. Con ayuda de las varillas manuales obtendremos una masa fina y sin grumos. 
Engrasar un molde de bizcocho y hornear a 150º o hasta que esté bien cocinado. El truco para saber si un bizcocho está listo es pinchar con un palillo en el centro, si sale limpio es que ya puedes sacarlo y ponerlo a enfriar. 

Recomiendo no sacarlo del molde en caliente o se puede romper. Dejar que e enfríe unos 5 minutos y entonces con dos golpes secos por la parte de abajo debería salir perfectamente. Ponerlo sobre una rejilla y preparar el sirope. 

Para el sirope en la receta que vi calentaban la miel pero desde pequeña aprendí que en la India consideran que la miel en caliente se vuelve venenosa para el cuerpo con lo que me limité a calentar un poco el zumo de las dos naranjas con el agua de rosas y una vez apagado el fuego añadí la miel. Mezclar bien todos los ingredientes del sirope.

Con cuidado ir rociando el bizcocho con el sirope procurando que penetre bien y decorar con los pistachos partidos y la ralladura de naranja.

Para l@s vegan@s se puede sustituir la miel del sirope por sirope de ágave. 

¡Espero que os guste! Buen provecho ;) <3 




viernes, 28 de febrero de 2014

Scones Integrales de Pera y Especias Chai

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Estos días tengo insomnio, estoy ansiosa y no puedo dormir muchas horas. Cuando estás pasando por momentos así hay que buscar refugio en las cosas que importan, en mi caso es volver a la India en mis sueños, recordar los olores y los colores, la felicidad que viví los 3 meses de verano que estuve en Vrindavan.


Cuando necesito calma, cuando no puedo más con el estrés diario, en la cocina encuentro la paz, medito y sueño despierta. Es importante para mí también la música adecuada al momento y a lo que cocino. Pero esta vez era muy entrada la madrugada para poner música así que me limité a meditar en los recuerdos, en las sensaciones vividas.


En las calles de India es habitual encontrar viejecitos con carros de madera vendiendo té chai bien caliente, a pesar del calor. Todo puede parecer precario y que son pobres, caótico pero todo lo contrario, viven a otro ritmo, disfrutan los segundos de vida que les ha tocado. No digo que sea un Paraíso, en este mundo siempre habrá problemas que nos hagan olvidar lo que importa. Pero en India aunque sueñen con ser como Occidente tienen algo, tienen una riqueza espiritual insuperable, les miras a los ojos y hay una alegría, una belleza especial que me hacía saltar las lágrimas.

El chai nunca me sabrá como en la India a no ser que lo prepare mi hermana que tiene un toque especial inimitable. Anoche, sin poder dormir me puse a pensar qué hacer con la pera que tenía en la nevera y acabé horneando scones.


Hace algún tiempo me atreví con la receta de scones con arándanos del libro Delicias Veganas y esta vez les quise dar un twist.He versionado la receta de Toni Rodríguez con harina de espelta, pera, especias y Ghee. El resultado, un desayuno delicioso que te lleva directamente a la India de un bocado.

Teniendo en cuenta la historia de Inglaterra con India la fusión de estos pastelillos típicos de la cocina anglosajona con las especias nos recuerda la historia de un pueblo que luchó y consiguió su Independencia con gran coraje.


Ingredientes para 8 scones: 

370 g de harina de espelta
115 g de azúcar moreno de caña
15 g de azúcar vainillado
1 cdita de gengibre molido
1 cdita de canela molida
1 cdita de nuez moscada
1/2 cdita de clavo de olor molido
1/2 cdita de cardamomo molido
1/2 cdita de pimienta negra molida
1 cda de levadura en polvo
130 ml de agua
120 g de Ghee o margarina
1 pera
Sal del Atlántico


Preparación: 

Mezclar la harina, el azúcar, las especias molidas y la levadura. Agregar el Ghee o margarina a temperatura ambiente y amasar hasta que se formen grumos como las migas.

Agregar el agua y amasar bien.

Lavar y pelar la pera, quitarle el centro y trocearla en cubos no muy pequeños. Añadirla a la masa y formar un círculo. Cubrir un molde redondo de quiche con papel de horno, poner la masa y cortar 8 triángulos.

Espolvorear un poco de sal del Atlántico por encima. Esto es un toque resultado de olvidarme la sal en la masa pero le ha dado un efecto estético y sabroso que me ha gustado mucho.


Hornear a 180º durante unos 25 minutos. Mi horno solamente tiene dos posiciones y es de gas así que lo dejé un poco más del tiempo que pone en la receta que son 18 minutos.

Salieron con una textura suave y esponjosa, crujiente por fuera y con un sabor especiado delicioso. Servir con un té chai, café, EKO, achicoria o lo que más os guste. Son perfectos para el desayuno, un brunch, la merienda o un capricho a cualquier hora.

Bon apetite!


jueves, 27 de febrero de 2014

Moong Dhal Dosa o Crepes de lentejas amarillas - Sin Gluten {Ventanas Verdes}

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Este mes el reto de Ventanas Verdes propuso como tema las legumbres. Os invito a entrar en el enlace y disfrutar de todas las propuestas de las chicas que forman este grupo.

Hace unas semanas mis padres estuvieron en casa y me dejaron bastante moong dhal y pensé qué podía preparar con él. Ya hice un hummus y quedó de miedo pero quería probar algo distinto, algo de la India y opté por las dosas.


La entrada de hoy llega un poco tarde debido a que estos días no me encuentro muy bien, el lunes tuve un ataque de ansiedad, no podía respirar y me temblaban las manos. Supongo que he acabado sucumbiendo al estrés por muchos motivos y ahora estoy en casa, bastante floja para hacer nada. Al menos cocinar me da tranquilidad aunque no aguanto mucho en pie. Es por eso que las fotos no son de lo mejor que podría hacer pero os aseguro que las dosas os encantarán.

¿A quién no le gustan las crepes? Esta opción es completamente vegana y además permite combinar rellenos infinitos, el clásico de patata con especias o un buen chutney o cualquier verdura que os guste, queso, etc.


Las dosas son una especie de crepe con especias típica de la cocina del sur de la India. Se pueden encontrar fácilmente en los puestos de comida callejera rellenas de aloo masala o patatas especiadas. Es habitual comerlas como desayuno o merienda, son bajas en grasas y con un alto contenido de carbohidratos y proteínas. Constituyen un desayuno energético y lleno de matices.

El moong dhal es una variedad de lenteja amarilla con la que en la India se prepara la sopa que acompaña el arroz basmati diario. Las legumbres son la fuente básica de proteínas de la comida india y en combinación con el arroz es un plato de alto nivel proteico y fuente de aminoácidos. Hay muchas variedades de dhal pero el amarillo es para mí el más suave y mi favorito.

Se pueden preparar dhoklas, sopas y cremas con estas lentejas y cada región de la India tiene su masala o mezcla de especias distintiva. Iré indagando más recetas con el dhal que me queda.


Buscando recetas de dosas encontré la clásica de urad dhal fermentado con arroz pero Manjula propone una versión sencilla y por el resultado diría que igualmente deliciosa y crujiente. En este enlace tenéis la receta original y además un vídeo perfectamente explicado que aunque está en inglés se entiende muy bien.

Además lo bueno de estas crepes es que son aptos para celíacos así que podrán darse el placer de comer una crepe sin ningún temor.

Ingredientes para 6 Dosas: 

180 g de moong dhal
(yo uso la marca Natco y se encuentra en tiendas de productos de la India, en Barcelona en la C/ Sant Pau está el supermercado de J.K. Foods en el que encontraréis todos los ingredientes necesarios para cocinar comida india)
1 trocito de gengibre fresco pelado
2 chilis pequeños (depende de lo que os guste el picante, es opcional)
1 cdita de Panch phoron ( una mezcla de especias que lleva: comino, fenogreco, kalonji, mostaza y anís, también de la marca Natco y se encuentra en las tiendas de productos indios)
1/2 cdita de sal
7 cdas de aceite de oliva virgen extra o Ghee


Preparación: 

Lavar 3 veces el dhal en abundante agua removiendo las lentejas para que se limpien bien. Cubrir con agua no muy fría de nuevo y dejar en remojo mínimo 4 horas. Yo las tuve la noche entera porque entre una cosa y otra me puse con la receta demasiado tarde para esperar.

Pasado el tiempo de remojo eliminamos el agua y ponemos las lentejas en el vaso de batir. Añadimos el gengibre pelado y cortado pequeño, el aceite o Ghee, sal y batimos bien. El truco es que la masa quede suave pero no líquida, como una masa de tortitas.

Batidas las lentejas añadimos las especias, yo usé una mezcla que lleva comino, fenogreco, anís, mostaza y kalonji pero creo que si queremos ser imaginativos en la cocina podemos poner las especias que más nos gusten.


Calentamos una plancha antiadherente y con ayuda de una cuchara ponemos una medida de masa una vez que esté bien caliente. Repartir la masa formando círculos desde el centro hacia los bordes y esperar a que aparezcan unas burbujitas para darle la vuelta a la dosa. Con ayuda de una espátula y mucho cuidado volteamos la dosa y la cocinamos por el otro lado hasta que se dore.

Hay que tener en cuenta dos cosas antes de poner la masa, la plancha tiene que estar caliente pero no demasiado y tenemos que ser ágiles al mover la masa o de lo contrario se formarán pegotes y no quedará la textura deseada. Tener cuidado que no se quede demasiado fina porque se quebrarán las dosas ni demasiado gruesa porque no serán tan deliciosas.

La primera no os preocupéis si no os sale pero veréis que con la segunda la iréis pillando el truco.

Ir rellenando las dosas con lo que más os guste y reservarlas. Están buenas frías pero lo ideal es comerlas casi al momento, crujientes y tibias.


बोन एपीटिट = ¡Buen provecho! 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pretzels de pan blando {Bake The World}

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Como siempre llego justo a tiempo para publicar la receta para el reto de Bake The World pero esta vez al menos publico el mismo día que el resto de blogs que participan.

Antes de la receta un poco de historia sobre este conocido pan, sabía que su origen era alemán pero no el significado. Me encanta que antiguamente muchos de los platos tenían un trasfondo místico relacionado con la naturaleza. Esto les daba un significado y una fuerza especiales, no era solamente alimento para el cuerpo.

Un pretzel es un tipo de galleta o bollo horneado, y retorcido en forma de lazo. Su origen se encuentra en Alemania, y es bastante popular en AlsaciaAmérica del Norte y Australia. Su nombre proviene de la palabra alemana Brezel o Breze, derivada del latín bracellus, 'brazo pequeño'. Este nombre se debe a que su forma recuerda a dos brazos entrelazados. En Alemania y especialmente en Baviera, lugar de su nacimiento, el pretzel es muy diferente al de Estados Unidos. Forma parte de la comida típica del país y es un tipo de pan salado.
Sus ingredientes principales suelen ser: harina de trigo con levaduraleche y mantequilla; la masa se sumerge brevemente en una solución dehidróxido de sodio (soda cáustica) o bicarbonato de sodio al 3% antes de hornear, y usualmente se le añade sal, aunque también se hacen dulces, aromatizados con canelavainilla, etc. Algunas recetas regionales agregan huevo y ralladura de limón.Básicamente existen dos categorías: los pretzels de galleta y los pretzels de pan blando. El segundo tipo se puede preparar con una gran variedad de sabores, que incluyen almendraajo, etc.
Su origen parece estar relacionado con las festividades celtas que se realizaban al inicio de la primavera, cuando el sol transita por la constelación de Aries, el carnero, por lo que su característica forma representaría los cuernos de este animal zodiacal.
Los romanos los llamaron panis tordus. Hacia el 610, los monjes benedictinos de Borgoña y Renania los adoptaron para entregarlos como premio a los niños que realizaban sus tareas escolares. Ellos explicaban que los "brezel" representaban los brazos de un niño realizando sus plegarias y los llamaron brachiola o pretiola.
Su representación más antigua aparece en el Hortus Deliciarum, realizado en 1190. En una de las miniaturas del códice aparece la escena de un banquete en el que participan la reina Ester y su esposo el rey persa Asuero/Jerjes. Sobre la mesa, se observa un brezel a la derecha del rey.
En la tradición católica del sur de Alemania se utilizaban los "palmbrezel" para adornar las palmas que se llevaban a bendecir a la iglesia el Domingo de Ramos (Palmsonntag). (Fuente Wikipedia)


Recordando la experiencia de los bagels me he atrevido con los pretzels y han sido todo un triunfo. Me falta probar la versión de galleta más crujiente.

He utilizado la receta de Pepa Cooks con algunos cambios y el baño en bicarbonato que propone Le Pètrin.

No son tan complicado de preparar como los bagels pero hay que prepararlos con tiempo. Yo preparé la masa y la dejé reposar en la nevera la noche entera.

Leyendo todas las recetas que enviaron las chicas la que más me llamaba la atención era la de tipo galleta pero el tema de baño de sosa me complicaba demasiado las cosas y esta vez opté por la versión para mí más sencilla.

Espolvoreé cada pretzel diferente: semillas de sésamo tostadas, 3 pimientas molidas, coco seco rallado, sal natural del Algarve que te me trajo mi madre, tomillo y romero. ¡Espero que os gusten!


Ingredientes para 6 panes: 

250 g de harina
125 g de agua tibia
12 g de Ghee/mantequilla/margarina ó aceite de oliva virgen extra
5 g de levadura fresca
5 g de sal
semillas de sésamo tostado
mezcla de 3 pimientas
coco seco rallado
tomillo
romero
sal natural del Algarve o cualquier otra sal gourmet


Para el baño de bicarbonato usé:

1 L 250 g de agua tibia
50 g de bicarbonato

Preparación: 

Desmenuzar la levadura en el agua tibia y amasar todos los ingredientes juntos. Dejar leudar 1 hora al menos. Si hace frío, como en mi piso, meto la masa en el horno con un par de paños de cocina. Si quieres darle algo más de calor a la masa te puedes preparar un té mientras sube la masa que calentará la cocina entera ;)


Pasada la hora desgasamos la masa y formamos 6 bolitas. Dejar reposar de nuevo, yo las dejé unos 20 minutos y entonces estiramos con cuidado y alargamos. Ponemos los rulos de masa sobre una bandeja enharinada o engrasada y volvemos a dejar que repose un poco. Esta vez unos 10 minutos creo que los tuve reposando. Volvemos a alargar hasta tener unos rulos de 1,5 o 2 cm de grosor y unos 25 cm de largo.


Aquí es donde considero que fallé, debí alargar más la masa para que el efecto del lazo fuera más visible pero han quedado bonitos de todos modos. Siempre puedo volver a probar suerte de nuevo y variar la receta.

Hacer el nudo con las tiras de masa y guardar en la nevera toda la noche.

Al día siguiente precalentamos el horno a 230º.

Preparar el baño de bicarbonato, sumergir los pretzels unos 8 segundos y cubrir con las semillas.

Hornear 10-15 minutos. Una vez listos poner sobre una rejilla a enfríar.

Mis pretzels no han quedado muy oscuros, supongo que es por haberlos horneado solamente con el fuego de abajo, cosas de las cocinas antiguas de gas. Pero para ser los primeros estoy contenta.

Recién salidos del horno son tiernos y deliciosos, pasado un día si los tuestas están increíbles. Con un poco de queso de untar y unas rodajas de calabacín bien finas, crema de avellanas, o cualquier relleno que os guste. Acompañando un buen té, un café o lo que os apetezca beber.

Guten apetit!